''Pérdidas no, gracias''

24/04/09 Fuente: La Provincia
La incontinencia urinaria es una patología que afecta al 24 por ciento de la población femenina canaria. Entre los avances para paliar este problema está la inyección de bótox.

La incontinencia urinaria o pérdidas involuntarias de orina es un problema que afecta al 24 por ciento de la población femenina canaria. Sin embargo, el dado más alarmante radica en que más de la mitad de las mujeres que la padecen no consultan a su médico y, por lo contrario, optar con convivir con este problema aceptándolo, incluso, en un gran número de ocasos como si fuera una situación "normal" relacionada con el paso de los años. La innovación médica no sólo ha logrado técnicas quirúrgicas apenas invasivas que permiten corregir la incontinencia sino que, además, un alto porcentaje de afectados responden de manera exitosa al tratamiento con los denominados fármacos anticolinérgicos.

Entre el avance más reciente destaca la aplicación de toxina botulínica que se inyecta en la vejiga para tratar a los pacientes con incontinencia urinaria provocada por hiperactividad, es decir, cuando la vejiga se vacía de manera repentina y sin dar la oportunidad de llegar al baño. Precisamente, esta es una de las muchas técnicas aplicadas en el Servicio de Urología del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín que dispone de una amplia experiencia en cirugía de la incontinencia urinaria destacando, además, a nivel nacional como centro puntero en el tratamiento de esta alteración.

La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de la orina. La persona afectada tiene una necesidad imperiosa y repentina de orinar, pero es incapaz de retener la orina. Los escapes pueden producirse al estornudar, reír o al practicar algún esfuerzo o ejercicio físico. La incontinencia no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical.

El urólogo Manuel Rapariz, responsable de la Unidad Urodinámica del Servicio de Urología del hospital de Gran Canaria, insiste en que la incontinencia urinaria derivada de una vejiga hiperactiva pueden provocar verdaderos problemas de relación social en los pacientes que, en muchos casos, se ven incapaces de salir a la calle ante la imposibilidad de controlar el vaciado de la vejiga. En cuanto a la incontinencia urinaria de esfuerzo, que afecta a las mujeres tras numerosos partos como consecuencia de la distensión de las estructuras que soportan la vejiga urinaria, el doctor Rapariz insiste en que "es importante que la mujer busque asesoramiento médico y que no calle el problema. Los médicos de atención primaria también deben colaborar más en la detección."

Hay pacientes que responden de manera positiva a los ejercicios de estimulación del suelo pélvico. Pero, cuando el deterioro del soporte del sistema urinario es muy evidente, la única alternativa es la intervención quirúrgica. Manuel Rapariz precisa que el 94% de las mujeres intervenidas experimentan una recuperación.

UN MARCAPASOS VESICAL

Manuel Rapariz explica que la última década "se ha progresado mucho en este tipo de operaciones que se centran en la colocación de bandas libres de tensión". La técnica quirúrgica que se realiza para corregir la incontinencia urinaria es mínimamente invasiva y la estancia hospitalaria se reduce a un día. "También se obtienen unos excelentes resultados con los fármacos cuando el problema se produce por una alteración en el funcionamiento de la vejiga".

Otro de los tratamientos aplicados en el hospital de Gran Canaria consiste colocar un marcapasos vesical en las raíces sacras nerviosas para controlar la vejiga.