Incontinencia urinaria Imprimir

04/05/09 Fuente: Cambio
"El 35 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres mayores de 60 años padece esta dolencia"
La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema higiénico o social que se puede demostrar objetivamente.

M.C. del Castillo- médica

Su prevalencia es muy difícil de precisar, se estima que en España hay más de un millón de personas incontinentes. Un gran número de personas rehúye tratar los problemas de incontinencia, con lo cual esta situación queda sin diagnóstico ni tratamiento. El 35 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres mayores de sesenta años tiene incontinencia de intensidad variable. En ancianos ingresados en residencias, la prevalencia oscila ente el 45 y 50 por ciento.

En estos temas tan delicados que para la persona implica más que un problema de salud es el médico quien debe tener especial cuidado en el abordaje del padecimiento. La persona, además de sufrir las molestias obvias de la incontinencia, se siente humillada y avergonzada, además no tarda en darse cuenta del rechazo que provoca en los demás debido al olor. Quienes rodean a estos pacientes optan rápidamente por la vía del pañal cuando la realidad es que para muchas personas esto puede ser humillante y hay muchos medios de ayudar a corregir.

Dada su alta prevalencia, se recomienda que de una forma sistemática y a través de la historia clínica se investigue acerca de la incontinencia en todo paciente mayor de 60 años.

Existe una incontinencia aguda o transitoria que hace referencia a los casos de corta evolución, es decir, menos de cuatro semanas y también a aquellos casos en los que la pérdida de la conciencia urinaria es por alteración en la función y no necesariamente por alteración en las estructuras responsables de este mecanismo.

Otro grupo lo constituye la incontinencia crónica, en la que sí existen alteraciones estructurales bien localizadas en el tracto urinario o fuera de él. Dentro de esta encontramos varios tipos:

  • Incontinencia de urgencia. El paciente siente una necesidad repentina e incontrolable de orinar, produciéndose escapes urinarios de moderados a grandes.
  • Incontinencia de estrés o esfuerzo. Pérdida de pequeños volúmenes de orina al aumentar la presión intraabdominal. Se produce en situaciones como toser, estornudar, reír o agacharse.
  • Incontinencia por rebosamiento. El paciente prefiere cierta dificultad para iniciar la micción, sensación de micción incompleta, teniendo retención y en muchas ocasiones no siente la necesidad de orinar. En estos casos, los escapes son pequeños. A veces se consigue vaciar la vejiga gracias a la prensa abdominal.
  • Incontinencia funcional. El paciente presenta una incapacidad o falta de ganas de retener la orina.

La historia clínica es fundamental y se debe interrogar al paciente por posibles antecedentes ginecológicos, urológicos y neurológicos, cirugías previa, fármacos que esté tomando, tanto los recetados por el médico como los que tome sin prescripción; todo ello unido a una detenida exploración y a pruebas de laboratorio como análisis de sangre y orina.

El primer paso consiste en identificar el problema y entender la situación a veces desesperada que atraviesan estas personas. Debe hacerse entender que muchas veces el problema tiene solución y que existen métodos que pueden paliar los inconvenientes.