| Incontinencia de orina en el embarazo y posparto: No paro de ir al baño... |
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01/06/09 Fuente: Mi Pediatra
Dra. Mª Jesús CanceloEl embarazo y el parto se asocian a trastornos del suelo pélvico, en especial incontinencia urinaria. Pero hoy en día existen medidas preventivas y tratamientos eficaces. Ginecóloga. Hospital Universitario de Guadalajara. Es indudable que el embarazo y el parto guardan relación con la incontinencia de orina. De hecho, el 50 por ciento de las mujeres que ha tenido hijos la sufre. Y durante el embarazo, la pérdida de orina es referida hasta en el 60 por ciento de las mujeres, siendo, en la mayoría de los casos, la primera vez que se había presentado. Una consecuencia típica del embarazo es el aumento de la frecuencia miccional. ¿La causa? El útero, que está en crecimiento, comprime la vejiga, disminuyendo su capacidad, por lo que se desencadena el reflejo de necesidad de orinar con volúmenes menores de orina. Hacia el final del embarazo, es posible que esta presión sea muy importante y venza la presión de cierre del esfínter de la uretra, produciéndose la salida involuntaria de orina. No todas las incontinencias de orina son iguales. A grandes rasgos, se diferencian tres tipos: la de urgencia, la de esfuerzo y las mixtas, en las que existen componentes de las dos anteriores. En el primer caso, se contrae la musculatura de la vejiga de manera incoluntaria: la salida de la orina se produce en momento y lugar no apropiados. En el segundo caso, se produce al realizar algún esfuerzo importante que aumente la presión intraabdominal, como levantar pesos o bien tan leve como reirse. El número de mujeres afectadas y la severidad de la pérdida aumenta según progresa el embarazo, siendo más frecuente durante el tercer trimestre. Después del parto, los síntomas desaparecerán en el 70 por ciento de los casos, pero generalmente esto no ocurre de manera inmediata, sino que se precisan meses o hasta un año para su resolución. Aunque la tendencia general es hacia la mejoría en la intensidad de la pérdida durante el primer año tras el nacimiento, en algunas mujeres la incontinencia puede persistir en el tiempo, precisando un tratamiento médico o quirúrgico para mejorar el problema. ¿Por qué se produce? Justamente, la práctica de la episiotomía (corte en el periné que agranda el canal del parto) tiene como fin reducir la distensión de las estructuras musculares y evitar que se desgarren durante el momento de mayor distensión, mientras se expulsa la cabeza fetal. En la actualidad, hay tendencias que apoyan su realización basadas en que evitarían el desgarro anárquico de las estructuras del suelo pélvico, pero también las hay que abogan por su no realización basadas en que su práctica no ha demostrado de manera concluyente una reducción de los problemas del suelo pélvico posterior. Por otra parte, un período expulsivo prolongado o la utilización de instrumentos como el fórceps, espátulas o ventosa, puede resultar en un mayot riesgo de lesión de las estructuras musculares. ¿Y si el parto es por cesárea? Parece lógico pensar que un parto mediante cesárea eliminaría los problemas del suelo pélvico, sin embargo, esto no resulta tan claro y en la actualidad es un tema muy controvertido. Algunos estudios señalan que las mujeres con partos por cesárea tendrían menor frecuencia de incontinencia, pero otros no lo han podido probar, por lo que, a día de hoy, no puede indicarse la práctica de una cesárea como método para prevenir alteraciones del suelo pélvico. Toma nota Manos a la obra ¿Qué factores la motivan? También conviene evitar el crecimiento excesivo del feto, sobre todo en las mujeres con diabetes, cuyos hijos tienen una tendencia a la macrosomía o a un crecimiento excesivo. Entrenamiento vesical Ejercicios del suelo pélvico Básicamente, los ejercicios consisten en la contracción/relajación del músculo pubococcígeno y deben realizarse en repetidas ocasiones para aumentar su fortaleza y resistencia. Al inicio se recomiendan series de 10-20 contracciones/relajaciones varias veces al día. Lo ideal sería alcanzar las 200 repeticiones diarias (cuatro series de cincuenta) y es fundamental la constancia en su realización. Los resultados pueden tardar algunas semanas en apreciarse (entre cuatro y 12 semanas) y debe recomendarse su práctica durante toda la vida para no perder el beneficio conseguido. Tratamiento farmacológico Tratamiento quirúrgico |





