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03/07/09 Fuente: Bien La mujer no sólo debe cuidar desde la pubertad su aparato reproducción, sino también ser consciente de cómo cuidar su perineo para evitar problemas futuros. Este músculo, que cierra la pelvis, es el encargado de evitar, entre otras cosas, que se produzcan pérdidas de orina.
L. Barrera Para el doctor Miguel Jiménez Cidre, de la Unidad de Urología Funcional del Hospital Ramón y Cajal, es importante que desde la adolescencia los programas de salud incluyan información sobre esta parta del cuerpo. En concreto, un momento especialmente importante es antes y después de un parto, de manera que se pueda educar en la recuperación. "Igual que se recupera la línea después de un embarazo, hay que recuperar también el perineo", recomienda Jiménez. De este modo, los ejercicios del suelo de la pelvis reeducan la musculatura pelviana y la fortalecen. Especialmente, el músculo elevador del ano, que actúa como un diafragma en la salida de la pelvis y que da sujeción a la uretra y al cuello de la vejiga y cierra la vagina. Ejercitando este músculo se puede tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo - aquella que se produce al hacer deporte, estornudar o reír - y la incontinencia fecal incipiente, así como ayudar en la incontinencia de urgencia - cuando no se pueden controlar las ganas de orinar - y en el prolapso.
Prolapso El prolapso es una patología que afecta a un gran número de mujeres - la mitad de las mujeres posmenopáusicas que han dado a luz tienen un grado dos de la misma-, pero muy poco conocida. Consiste en el descenso de los órganos de la pelvis por debajo de la vagina, notándose por fuera en la mujer. Esto provoca molestias por la sensación de bulto y dolor en la pelvis, en la parte baja de la espalda o bien en la parte prolapsada de la vejiga o cuello del útero. Asimismo, produce alteraciones funcionales favoreciendo la aparición de incontinencia urinaria - se produce al miso tiempo - o bien retención de orina o estreñimiento. También las relaciones sexuales pueden ser dolorosas. "Lo que suele asustar a la mujer es la aparición del bulto", afirma el urólogo, que subraya que éste es uno de los principales motivos de consulta en las unidades de suelo pélvico. No obstante, se trata de una enfermedad benigna cuyo tratamiento es quirúrgico, si bien, sólo hay que practicarlo cuando representa una verdadera molestia para la paciente. Los cálculos estiman que una de cada 11 mujeres necesitará este tipo de cirugía, si bien, Jiménez advierte de que al cambiar la actividad social de las mujeres y aumentar su esperanza de vida, esta tendencia irá al alza. |