“Podemos evitar que a las mujeres se les escape la orina”

27/07/09 Fuente: El Correo
El ginecólogo Txantón Martínez-Astorkiza anima a que las afectadas consulten con sus médicos de cabecera.

Julián Méndez
La pérdida de orina afecta a la mitad de  las mujeres mayores de 50 años que han sido madres. En algún momento de su vida, la incontinencia urinaria aparecerá en una de cada tres mujeres. Una dolencia tan común arrastra, sin embargo, una cargada vergüenza íntima que impide a una buena parte de las afectadas buscar una solución ante su médico de cabecera o ante el ginecólogo.

"Nuestro mensaje a las mujeres es decirles bien claro que no deben avergonzarse por algo que es común, de lo que no tienen la culpa y que podemos curar: ellas tienden a ocultar este problema al marido, a las amigas y hasta el médico. La medicina puede evitar que a las mujeres se les escape la orina", subraya Txantón Martínez-Astorkiza, jefe de Ginecología y Obstetricia del hospital vizcaíno de Cruces y uno de los participantes en unas jornadas obre la materia celebradas en Bilbao. En ellas se presentaron los últimos avances y técnicas para el control de la incontinencia urinaria.

Martínez-Astorkiza resalta que las alteraciones anatómicas provocadas por los embarazos y por los partos (en especial de fetos grandes o en alumbramientos en los que se emplean fórceps o ventosas) y los cambios hormonales derivados de la menopausia desembocan en incontinencia.

Por reír y bailar
Las hay de dos tipos. Por un lado, las incontinencias "de esfuerzo", cuando la orina se pierde al toser, reír, bailar o cargar peso. Por otro, los expertos hablan también de la llamada "urgencia miccional", cuando la mujer siente un fuerte deseo de orinar; pero la necesidad es tan grande que es incapaz de llegar hasta el baño.Ambas son las consecuencias del debilitamiento del suelo pélvico y de su musculatura, dice el ginecólogo.

La Medicina posee hoy tres tipos distintos de soluciones para poner freno a las incontinencias: la práctica de ejercicios de rehabilitación destinados a fortalecer la musculatura interna (como la gimnasia de mantenimiento o los ejercicios Kegel); los tratamientos con fármacos y la cirugía.

Esta última "no es panacea, pero casi", subraya Txantón Martínez-Astorkiza, ya que consigue la curación en el 90% de las pacientes. Se trata de una intervención que no necesita hospitalización en la que, por vía vaginal, se coloca una pequeña malla debajo de la uretra que cierra y comprime la zona evitando las pérdidas de orina. "La mujer está en casa dos horas después de ser intervenida", apunta Martínez-Astórkiza.

Al tiempo, el ginecólogo recuerda a las mujeres la conveniencia de llevar una "vida sana". "Hacer ejercicio, no fumar, no engordar y realizar tablas y ejercicios para fortalecer el suelo pélvico durante el embarazo y tras el parto es fundamental para evitar esta dolencia común y que tiene solución"