Incontinencia: cómo combatirla con éxito

31/10/09 Fuente: Pronto
Las mujeres con sobrepeso tienen mayor riesgo de sufrirla.

Una de cada cinco mujeres sufre un episodio de pérdida involuntaria de orina a lo largo de su vida. La edad, los embarazos y cierta predisposición física pueden debilitar los músculos pélvicos, provocando la aparición de este trastorno. La prevención es la clave para evitarlo.

No sólo resulta molesta, sino que también puede afectar la autoestima de quien la sufre. Por esta razón, muchas mujeres con problemas de incontinencia, no se atreven a consultar al médico, lo que es un error, ya que, en el 90% de los casos, este trastorno puede combatirse con éxito.

Factores de riesgo
El denominado suelo pélvico es un conjunto de músculos situados entre los glúteos, la pelvis y los muslos que, a modo de hamaca, permiten que órganos como la vejiga, el útero y el recto se mantengan en su lugar. Con la edad o debido a determinadas circunstancias, este sostén se debilita, produciendo la caída de estos órganos. Cuando afecta la vejiga, aparecen los problemas de incontinencia. Si bien es cierto que hay mujeres más predispuestas que otras (2 de cada 10 mujeres tienen estos músculos más frágiles de lo normal), hay una serie de circunstancias que provocan o agravan este proceso.

Trastornos de salud
Problemas ginecológicos como el prolapso uterino y la vaginitis, o urinarios, como la cistitis crónica y la uretritis, pueden favorecer su aparición, así como el estreñimiento o la tos crónica (por la presión constante que se realiza sobre lo músculos).

Fármacos
Algunos medicamentos, como los diuréticos, estrógenos, antidepresivos, hipnóticos o laxantes, entre otros, pueden provocar incontinencia de urgencia. Si estás tomando alguno de ellos y tienes problemas de incontinencia, consúltalo.

Malos hábitos
El tabaquismo, el consumo elevado de bebidas irritantes (como la cafeína, el té negro y el alcohol), la ingesta excesiva de líquidos, no acudir al baño cuando se tiene necesidad y vestir prendas muy ajustadas acentúan todavía más el problema.

Edad
A medida que va pasando el tiempo, los músculos de todo el cuerpo van perdiendo tono, incluidos los que conforman el suelo pélvico. La llegada de la menopausia suele acelerar este proceso. Esto no quiere decir, sin embargo, que las mujeres jóvenes no puedan sufrir incontinencia.

Embarazo
Conforme el feto va creciendo, los músculos de la pelvis deben aguantar cada vez más peso, debilitándose su estructura y aumentado el riesgo a sufrir esta dolencia. Cuantos más hijos se hayan tenido, mayores son las posibilidades.

Deporte
Practicando de forma incorrecta o excesiva, el ejercicio físico puede resultar contraproducente. Los deportes más perjudiciales son aquellos que obligan a realizar saltos o forzar la zona abdominal, como el aeróbic, los "steps" o los ejercicios abdominales.

Sobrepeso y obesidad
El exceso de kilos hace que los músculos de la pelvis deban soportar un peso superior al que puedan permitirse.

 

No todos los casos son iguales

Dependiendo de los síntomas y de la causa que los produce, la incontinencia puede dividirse en los siguientes tipos:

DE ESFUERZO
Las pérdidas se producen al toser, reírse, levantar peso, etc. Es la incontinencia más frecuente y aparece por el debilitamiento de los músculos de la pelvis como consecuencia de la obesidad, los embarazos, el estreñimiento, etc.

DE URGENCIA
Las ganas de orinar son frecuentes e impetuosas, por lo que, muchas veces, los escapes se producen antes de poder acudir al baño. Suele ser la consecuencia de la irritación crónica de la vejiga por haber sufrido infecciones urinarias recurrentes, deficiencia de estrógenos, diabetes... También se le llama síndrome de vejiga hiperactiva.

MIXTA
En este caso, tienen lugar las dos sintomatologías: la orina se escapa al realizar esfuerzos, además de aparecer de forma urgente.

OTRAS
Las incontinencias por obstrucción, por rebosamiento, etc. Son mucho menos frecuentes y están ligadas a enfermedades como obstrucciones, lesiones neurológicas, etc.

Texto: Alicia Sánchez

Qué hacer cuando aparece

En cuanto se noten los primeros síntomas, es necesario acudir al especialita para que prescriba el tratamiento más adecuado en cada caso.

MEDICAMENTOS: Se utilizan en el caso de la incontinencia urinaria de urgencia. Se les llama anticolinérgicos y son fármacos que calman la urgente necesidad de ir al baño, eliminando el problema de las pérdidas incontroladas de orina.

CIRUGÍA: En el caso de la incontinencia de esfuerzo, si el problema afecta muy negativamente la calidad de vida de las personas que la padece, se puede realizar una intervención quirúrgica que consiste en colocar una banda elástica o una malla bajo el conducto de la orina para evitar los escapes.

ESTIMULACIÓN ELÉCTRICA: Consiste en aplicar corrientes eléctricas de bajo voltaje para estimular los músculos de la zona utilizando para ello una sonda anal o vaginal. Las sesiones suelen durar 20 minutos y pueden realizarse cada 1-4 días.

 

LOS EJERCICIOS DE KEGEL: LA MEJOR FORMA DE PREVENIRLA

En un principio, se idearon para fortalecer los músculos del suelo pélvico durante el embarazo y tras el parto, pero estos ejercicios resultan muy eficaces en cualquier circunstancia, ya que son una gran ayuda no sólo para prevenir la incontinencia sino también para mejorar la vida sexual (hay que tener en cuenta que unos músculos fuertes permiten contraer la vagina durante la penetración, aumentando el placer tanto de la mujer como del hombre

POSTURA: Aunque pueden realizarse en cualquier posición, es aconsejable que, al menos las primeras veces, los hagas estirada en el suelo, sobre una esterilla o similar y con las rodillas dobladas.

CÓMO REALIZARLOS: En primer lugar, hay que aprender a identificar el músculo que debe ejercitarse. Para ello tienes que contraer la zona genital de la misma manera que lo harías si quisieras cortar el flujo de la orina. Realiza esa misma contracción durante 5 segundos y, a continuación, relájala otros 5. El objetivo será poder hacer 10 repeticiones seguidas. Practica estos ejercicios tres veces al día y ya verás como, al cabo de unos tres meses, empezarás a sentirte mejor.

CONOS Y BOLAS CHINAS: Hay algunas mujeres a las que les resulta difícil realizar estos ejercicios, por lo que recurren a otros métodos. Los conos vaginales son una colección de pequeños pesarios que se colocan en el interior de la vagina durante 15 minutos al día. Para que no se caigan, hay que retenerlos con los músculos de la zona, ejercitándolos. Las famosas bolas chinas, además de un juguete sexual, resultan muy útiles para prevenir la incontinencia, ya que también estimulan eficazmente el tono muscular de la zona.