| Pon freno a la incontinencia: los ejercicios de Kegel te ayudan |
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04/12/09 Fuente: Mi pediatra La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina que supone un problema social e higiénico para la mujer. A lo largo de su vida, hasta el 40-50 por ciento de las mujeres la presentarán, y de los múltiples factores que influyen en su aparición, destaca de modo importante el embarazo y la cantidad de hijos paridos. Otros factores que pueden influir también de forma considerable serían factores genéticos constitucionales, obesidad, etcétera. Los tejidos se relajan El problema, respecto a la incontinencia y el embarazo, radica en el debilitamiento de las estructuras del suelo pelviano que son las encargadas de mantener tanto la uretra en su lugar, como la tensión de toda la pelvis inferior. Los cambios fisiológicos que se producen durante la gestación, y en concreto el exceso de ciertas hormonas relajantes, provoca que los tejidos del cuerpo se vuelvan más laxos y elásticos, y en general que el suelo pélvico se relaje incluyendo el esfínter de la uretra. A esto se suma una mayor producción de orina durante la gestación y se acaba desembocando en pérdidas urinarias. Además, con el embarazo se suele aumentar de peso (una media de 10-12 kilos), lo cual también influye en el aumento de la debilidad de las estructuras pélvicas. Controlar los síntomas Dado que el embarazo es un periodo muy delicado y transitorio conviene ser lo más conservadores posibles en esos meses. Por tanto, lo primero que debemos hacer ante la sospecha de incontinencia es comentárselo al ginecólogo, ya que él será el que mejor oriente a la embarazada sobre el procedimiento a seguir. Quizás los más apropiado al inicio sea comenzar con los ejercicios de Kegel y/o Pilates, siempre y cuando estos no fatiguen a la embarazada y ella pueda hacerlos cómodamente. En general, el mantener una vida saludable u tranquila, hacer ejercicio regular antes y durante el embarazo y llevar una alimentación adecuada suele ayudar mucho a evitar tipo de problemas. Además, es importante recordar que el embarazo pasará en nueve meses y por tanto, para tomar medidas más importantes, conviene esperar a que el organismo recupere su estado normal. Entonces se reevaluará la incontinencia y en su caso se actuará sobre ella. De las diferentes opciones no conservadoras que se podrían valorar en caso de que la incontinencia persista o empeore tras el embarazo y el parto, la que se preconiza más en los foros científicos es la malla libre de tensión que consiste en la colocación de una pequeña cinta alrededor de la uretra que ayuda a mantener la continencia. Adicionalmente al final de la gestación, durante el paso del bebé por el canal del parto en el momento de dar a luz, se suceden una serie de lesiones de la fascia endopélvica y distensión de ligamentos y músculos que, en su conjunto, pueden desembocar en la pérdida involuntaria de orina si no había o un agravamiento de la ya existente por disfunción de las estructuras que antes ayudaban a cerrar la uretra y retener la orina dentro de la vejiga. Como el grado de lesiones microscópicas producidas durante el parto, así como el tamaño del bebé, o tener más embarazos o menos no es algo que se pueda o convenga controlar para evitar la posible incontinencia urinaria posterior, sí conviene actuar sobre el estado previo del suelo pélvico y otros factores como la obesidad. Es decir, si tenemos una musculatura pélvica ejercitada previamente al embarazo, se producirán menos lesiones o problemas de incontinencia y prolapso genital tras el parto, y, además, en caso de que se produzcan, serán compensados de mejor manera por las estructuras que hemos fortalecido con el ejercicio. SOLUCIONES HIGIÉNICAS Una de las mayores molestias de la incontinencia es la relativa a la higiene personal. Pero recuerda que hay muchas opciones que se encargan de absorber la orina y que te harán sentirte más segura. Las braguitas higiénicas o las compresas específicas para este problema son quizás la mejor opción. Pero siempre habrá que elegir las más adecuadas (de día, de noche, con mayor o menor absorción, de tejidos naturales...) para no proporcionar la aparición de infecciones. Pregúntale al ginecólogo, él te orientará. EJERCITA EL SUELO PÉLVICO Existen una gran variedad de ejercicios para fortalecer la musculatura de la pelvis. Aquí te ofrecemos dos opciones. Ejercicios de Kegel Quizás son los más famosos y a través de ellos se busca aumentar la fuerza de contracción de la musculatura periuretral y perianal para ayudar a conseguir una mejor continencia alrededor de la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga al exterior). Básicamente se realizan contrayendo y relajando cada cinco segundos los músculos pélvicos como si quisiésemos cortar el flujo de orina a la mitad. Esto se debe repetir unas diez veces. Es fundamental hacerla todos los días ya que, como con cualquier músculo, la constancia es imprescindible para la obtención de resultados lo antes posible. La postura y posición de la mujer a la hora de realizar los ejercicios no influye, ya que lo importante es estar cómoda para la correcta realización de los mismos. Si se entrena con este tipo de ejercicio todos los días, se empiezan a obtener sus resultados en uno o dos meses, aunque no se debe olvidar que es una ayuda importante pero no un método infalible. Por eso, si los síntomas siguen con la misma intensidad tras tres o cuatro meses se debe acudir al ginecólogo para valorar las distintas alternativas. Ejercicios de Pilates Que promueven el fortalecimiento muscular, la flexibilidad y la fuerza. En definitiva, son ejercicios de acondicionamiento y mejora física y mental que en la gestante deben ser llevados a cabo de manera suave, lenta y progresiva, controlando en todo momento la cantidad de ejercicio realizado. Es importante, al igual que en el caso de los ejercicios de Kegel, la regularidad, siendo aconsejable realizarlos tres o cuatro veces por semana, no más de 30 minutos al día, y acudiendo a un centro especializado para que orienten a la embarazada sobre la modalidad más adecuada, ya que existen una gran variedad de ellos. Por supuesto, tras el embarazo, los ejercicios de Pilates ayudarán a mejorar la recuperación y a mejorar la incontinencia en caso de que la hubiese. BENEFICIOS DE LOS EJERCICIOS DEL SUELO PÉLVICO
CAUSAS DE INCONTINENCIA EN EL EMBARAZO
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