| Suelo pélvico en forma ¡Garantía de salud! |
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01/03/10 Fuente: Mi Ginecólogo Pasan desapercibidos.En pocas ocasiones nos paramos a pensar en su existencia y, mucho menos, en su cuidado. Sin embargo, los músculos del suelo pélvico cumplen una función vital en le cuerpo femenino, ya que son el sostén de la vejiga, del útero y del recto. Y como otros músculos de nuestro organismo, necesitan ejercicio y buenas prácticas para mantenerse a tono y realizar su cometido con éxito. Si no se trabajan a tiempo, los especialistas estiman que una de cada tres mujeres sufrirá problemas derivados del suelo pélvico. Y es que el paso de los años, los partos vaginales o la existencia de enfermedades crónicas como el estreñimiento hacen mella en esta zona, provocando patologías que merman bruscamente la calidad de vida de la mujer. Te ayudamos a conocer todos los secretos del grupo muscular más importante del organismo femenino. Un tema tabú El suelo pélvico es un conjunto de estructuras blandas que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior y que soportan en una posición correcta los órganos de la pelvis. Cuando estas estructutras de sostén fallan aparecen determinadas disfunciones que afectan al día a día de la mujer. "Las alteraciones más frecuentes corresponden a las producidas por la laxitud del periné femenino que, agravado por los partos, pueden producir desprendimientos vesicales (cistoceles) con las consecuentes molestias físicas, así como incontinencia urinaria, ya sean pérdidas con esfuerzos de diferente intensidad o urgencias miccionales, con o sin escapes de orina", aclara Javier De la Riva, Jefe de Urología de los hospitales universitarios Madrid Montepríncipe y Madrid Torrelodones. Ante la aparición de estos contratiempos, las pacientes sienten vergüenza y miedo a enfrentarse a la nueva situación. Dejan a un lado actividades cotidianas como ir al cine, salir a cenar con amigos o hacer footing. Y, lo que es peor, para la mayoría de ellas, los problemas derivados del suelo pélvico se convierten en un tema tabú, por lo que en raras ocasiones acuden a tiempo a la consulta. De hecho, se estima que las mujeres que llegan al especialista llevan una media de cinco años con el problema, lo que agrava considerablemente la pérdida de calidad de vida y la posibilidad de resolver la enfermedad con éxito. ¿Puede pasarme a mí? Entre las causas que provocan la alteración de los músculos del suelo pélvico se encuentra principalmente la maternidad. De hecho, un 30 por ciento de las gestantes ya tienen problemas de incontinencia urinaria antes de dar a luz, por lo que muchas sufren "pequeños escapes" durante el puerperio, algo habitual y poco preocupante. Sin embargo, si el problema va a más y continúa pasado unos meses, los expertos aconsejan visitar al especialista. "En España no disponemos de datos exactos sobre el número de afectadas por incontinencia, ya que muchas pacientes lo ocultan. En un trabajo reciente se concluía que entre las féminas que han tenido hijos, el 50 por ciento de la incontinencia y el 75 por ciento de los prolapsos pueden ser atribuidos al embarazo y al parto" aclara María Jesús Cancelo, jefe de Sección del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Guadalajara. Pero la maternidad no es la única "culpable" de la aparicón de los problemas del suelo pélvico. El estreñimiento crónico, que obliga a forzar la zona pélvica, la edad, la tos crónica derivada de determinadas enfermedades respiratorias y la actividad física a nivel profesional (como la de los deportistas de elite) también son factores de riesgo que no hay que pasar por alto. Aprende a prevenirlo Si te sientes identificada con la mayoría de los factores de riesgo citados anteriormente, quizás sea el momento de actuar y prevenir las consecuencias. "El suelo pélvico es de naturaleza laxa, por lo que todo lo que sea fortalecerlo conlleva beneficios a corto y medio plazo. De alguna manera se puede retrasar o prevenir la aparición de cuadros de incontinencia urinaria, así como el desfondamiento de órganos como la vejiga y el recto", afirma el doctor De la Riva. Pero, ¿cuándo debemos empezar a trabajar los músculos del suelo pélvico? Según explica Javier De la Riva, "se deben trabajar casi al mismo tiempo que el resto de la musculatura del cuerpo, porque, a fin de cuentas, tienen tanta entidad como cualquier otro grupo muscular". La idea de iniciar la prevención desde la juventud es compartida por la doctora Cancelo, quien señala que "los ejercicios de fortalecimeitno del suelo pélvico deberían ser enseñados a las niñas adolescentes para que fueran incluidos en su rutina diaria. Esto permitiría que, en el momento del parto, el suelo de la pelvis se encontrara en condiciones óptimas y que se recuperara de una manera adecuada tras la agresión que supone el alumbramiento. Con estas medidas se disminuiría el porcentaje de mujeres que sufren pérdidas de orina tras el parto o más adelante". Los ejercicios del suelo pélvico no están contraindicados y se recomienda ponerlos en práctica un mínimo de 30 minutos al día. Ya sea en casa o en la oficina, una vez que hayas aprendido a ejercitarlos, podrás hacerlo en cualquier lugar. Al ser un trabajo interno, nadie notará que lo estás haciendo y los beneficios son muchísimos. Algunos estudios ratifican que las mujeres que ejercitan su suelo pélvico tendrán partos más fáciles y con menos tendencia a sufrir desgarros. Fisioterapia, la gran aliada La mujer puede acudir a la fisioterapia para prevenir y mejorar los problemas derivados del debilitameinto del suelo pélvico. "Si la disfunción presente es por una debilidad muscular, la fisioterapia trabajará la musculatura pélvica para tonificarla. Si lo que existe es un aumento de tono del suelo pélvico, se buscará una relajación de estos músculos", detalla Beatriz Cosgrove, fisioterapeuta especializada en Urogineproctología y delegada de la Comunidad de Madrid de la Sociedad Española de Fisioerapia en Pelviperinología. Entre las técnicas más empleadas están los ejercicios de Kegel, la gimnasia abdominal hipopresiva, la electroestimulación o el biofeedback. "Todas tienen el objetivo de recuperar la función muscular perdida. Algunos son ejercicios que realiza el paciente con la ayuda del fisioterapeuta y para otros se emplean aparatos de electromedicina", puntualiza Cosgrove. Y no son técnicas útiles únicamente para las personas que sufren alteraciones, ya que, como explica la fisioterapeuta, "una mujer que no tiene ninguna disfunción podría beneficiarse de los efectos de trabajar esta musculatura e, inclusio, prevenir futuras lesiones". Sin embargo, Beatriz Cosgrove reconoce que, "desafortunadamente, todavía se conoce muy poco sobre la fisioterapia del suelo pélvico y son pocas las mujeres que acuden en nuestra ayuda. Lo ideal sería poder trabajar en colaboración con especialistas como ginecólogos, urólogos, matronas o sexólogos". Cuidados especiales en cada etapa El trabajo del suelo pélvico debe estar presente durante toda la vida de la mujer, ya que en cada etapa los músculos sufren alteraciones decisivas.
La secuela más frecuente La incontinencia, entendida como la pérdida involuntaria de orina, es la alteración más frecuente de los problemas derivados del suelo pélvico. De hecho, "según los últimos estudios, seis millones de personas en España podrían padecer incontinencia de orina, lo que supone alrededor del 17 por ciento de la población general. De ellas, más de cuatro millones son mujeres", matiza la doctora Cancelo. Pero no todas las incontinencias de orina son iguales. A grandes rasgos, se diferencian tres tipos:
Además de ser la alteración más frecuente, la incontinencia también tiene el honroso título de ser el factor más influyente en la pérdida de calidad de vida de la mujer. "Las pérdidas de orina producen limitaciones a la hora de realizar las actividades de la vida cotidiana, incluidas las laborales y las sociales. El impacto emocional también es importante, provocando distorinoes en la imagen corporal, pérdida de autoestina, ansiedad, estrés, aislamiento social y depresión", apunta la doctora Cancelo. Según los especialistas, el tratamiento de la incontinencia debe comenzar por cambios en el estilo de vida, evitando la obesidad y dedicando tiempo a la rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico. Por último, ante la falta de respuesta del tratameitno conservador, aparace la cirugía. "En la actualidad, las técnicas quirúrgicas han evolucionado de manera notable con la aplicación de bandas (mallas) que corrigen la anatomía de la uretra. Estas intervenciones son efectivas, con un tiempo de recuperación muy corto y con escasas complicaciones", afirma la responsable del Hospital Universitario de Guadalajara. La vejiga hiperactiva El síndrome de la vejiga hiperactiva se entiende como la aparición de urgencia miccional, con o sin pérdidas de orina. "No es necesario que haya escapes de orina para padecer este síndrome. En este caso estaríamos ante una vejiga hiperactiva seca", explica Irene Diez, médico del Hospital Donostia de San Sebastián. Según recientes estudios, este trastoro afecta al 23 por ciento de las mujeres y al 15 por ciento de los hombres de edad superior a los 40 años. Sin embargo, a pesar de ser un problema común, muchas personas que lo padecen no son conscientes de que se trata de una alteración que puede tener solución. "La vejiga hiperactiva se ha asociado con otras aleraciones del suelo pélvico, como la incontinencia urinaria de esfuerzo. También existe una relación entre vejiga hiperactiva y prolapso de los órganos pélvicos, que puede estar favorecida por la obstrucción de la uretra qua acompaña a algunas mujeres con prolapso", puntualiza la dotora Diez. Un mal hábito miccional, como aguantar mucho las ganas de orinar u orinar con demasiada frecuencia, puede acabar alterando el ciclo de la micción. "Por ello, como recomendación general podemos, decir que orinar cada dos o tres horas durante el día, dependiendo de la ingesta de líquidos, puede ser un hábito saludable", aconseja la especialista. Mantener los hábitos alimenticois adecuados, que eviten la aparición de la obesidad y del estreñimiento crónico, y fortalecer los músculos del suelo pélvico a diario, ya sea en casa o en compañia de un experto, son la mejor combinación para evitar problemas tan graves como la incontinencia urinaria para estar preparadas ante el parto o la menopausia. En pocas ocasiones reparamos en ellos, sin embargo, los músculos del suleo pélvico son el sostén de tu salud más íntima. EN CASA O EN EL GIMNASIO Nunca es tarde para comenzar a fortalecer el suelo pélvico, porque los ejercicios son secillos, inocuos y de eficacia probada. Además, están indicados para todas las personas, ya que, si no tiene péridas de orina, ayudarán a prevenir su aparición. Si ya las tiene, en algunos casos podrán mejorarlas", aconseja MaríaJesús Cancelo, jefe de Sección del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Guadalajara. Los ejercicios más conocidos son los de Kegel, "que fortalecen los músculos y ligamentos que sujetan el útero, la matriz y el intestino. Son ejercicios internos que aumentan el tono de los esfínteres previniendo la incontinencia urinaria, disfunciones sexuales, prolapsos uterinos y fallos en el recto", asegura Jesús Peinado, fisioterapeuta de de atención Primaria y miebro de l equipo de formación de los gimnasios Curves. ¿Cómo se realizan los ejercicios? Tumbada en el suelo con la espalda bien apoyada, las piernas dobladas y los pies planos en el suelo. Intenta imaginar que tiras del músculo hacia arriba, contrae hasta que no puedas más, respirando suavemente y relaja. Repítelo diez veces.
Hay más ejercicios para aislar el suelo pélvico de otros grupos musculares. ¡Ponlos en práctica!
PARA DISFRUTAR DEL SEXO La vida sexual de la mujer tampoco se escapa a las consecuencias de los problemas de suelo pélvico. Las pérdidas de orina ocasionan en las féminas el temor a que aparezcan durante el acto sexual, lo que conduce a que se produzca un deseo sexual inhibido o hipoactivo, así como trastornos del orgasmo y dolor durante el coito. Pero no todo son repercusiones negativas, ya que trabajar a tiempo los músculos del suelo pélvico tiene sus ventajas a la hora de mantener una relación sexual. Según afirma la fisioterapeuta Beatriz Cosgrove, el suelo pélvico tonificado mejora las relaciones sexuales por tres razones:
PREGUNTAMOS AL EXPERTO Dra. Montserrat Espuña. Presidente de la Sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. ¿Qué mujeres son las más propensas a sufrir problemas del suelo pélvico? El parto vaginal es el principal factor de riesgo, pero también hay un factor genético que resulta muy difícil de determinar, aunque sí sabemos que las hijas de madres con estos problemas pueden tener más posibilidades de padecerlo. ¿Evitar los partos vaginales podría ser una medida de prevención? No. Sólo en circunstancias muy especiales se justifica hacer una cesárea frente al parto natural. Lo más recomendable en prevención es fortalecer los músculos del suelo pélvico antes del embarazo, ya que eso ayudará a evitar problemas durante el parto. ¿Las españolas estamos suficientemente concienciadas ante los problemas del suelo pélvico? Desgraciadamente no. La percepción que se tiene de la incontinencia es falsa, ya que se piensa que es un problema derivado de la edad que no tiene solución y que provoca vergüenza a quien lo sufre. Esto cambiará con la población más joven, pues consultan cada vez más. ¿Cuándo debemos acudir al especialista? La aparición de cualquier escape involuntario de orina, por poco que sea, ya puede considerarse incontinencia y debe ponerse en conocimiento del especialista. No hay que obsesionarse, pero sí consultar al médico para poder actuar a tiempo. |







