La incontinencia, ¿un tema tabú?

24/05/10 Fuente: Laopinióncoruña.es
Una de cada tres gallegas sufre pérdidas de orina al llegar a los 70 años. Los médicos aseguran que los pacientes abordan este tema en consulta cada vez "con más naturalidad"

Tipos de incontinencia de orina

Reír, estornudar o hacer ejercicio pueden convertirse en todo un problema cuando se sufre incontinencia urinaria y las pérdidas de orina se producen ante el menor esfuerzo. Los médicos aseguran que esta patología es "muy frecuente" y que su incidencia aumenta a medida que lo hace la edad. En Galicia, se calcula que el 35% de las mujeres de 70 años sufre esta patología que hasta hace poco apenas se consultaba por pudor. Ahora, los especialistas gallegos aseguran que se habla con "total naturalidad" de este problema.


ANA RAMIL | A CORUÑA

Afecta a más de seis millones de españoles, la sufren una de cada tres mujeres gallegas que rondan los 70 años, pero hasta hace poco era un tema tabú. Los problemas de incontinencia urinaria son una patología que los médicos definen como "muy frecuente" y cuya incidencia aumenta conforme lo hace la edad. "Es una enfermedad rara en menores de 40 años, afecta a entre el 5 y el 7% de la población, pero su presencia es mayor según pasan las décadas", sostiene el jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario de A Coruña, Venancio Chantada, quien reconoce que, en la actualidad, esta patología "ha dejado de verse como algo negativo y los pacientes la consultan con más naturalidad".

Las pérdidas de orina pueden aparecer ante una enfermedad neurológica -afecta a pacientes con párkinson, lesiones medulares e incluso ciertos tipos de diabetes- pero en la mayoría de los casos, responden a una alteración del tono muscular del suelo pélvico. Es la llamada incontinencia de esfuerzo, donde las mujeres son las principales afectadas. "Debido a la edad o a los partos, sobre todo aquellos en los que ha sido necesario el uso de ventosas o fórceps, se debilita el suelo pélvico", indica Chantada. Una situación que provoca que ante cualquier mínimo esfuerzo -desde hacer deportes hasta simplemente reír, toser o estornudar- se produzcan pequeñas pérdidas de orina debido a la presión abdominal que se ejerce sobre una vejiga llena y que, por los daños del suelo pélvico, no tiene el cierre adecuado.

En el caso de los hombres, la incontinencia aparece por un problema orgánico. "Es bastante frecuente que varones operados de próstata tengan ligeras pérdidas de orina al haber sufrido lesiones en el esfínter urinario", sostiene este facultativo coruñés. Ellos suelen padecer la llamada incontinencia de urgencia o vejiga hiperactiva -necesidad repentina de orinar que obliga a acudir en numerosas ocasiones al baño y que, a veces, provoca pérdidas en momentos imprevistos como al dormir o después de beber agua- o la incontinencia de rebosamiento: la vejiga no se vacía por completo y pueden producirse pérdidas repentinas. Suele darse en pacientes con problemas de próstata.

Unos y otros ven condicionada su vida por esta patología que, en muchos casos, se oculta cara el exterior. "Es el único tabú médico de la sociedad", señalan desde la Asociación de Pacientes con Pérdidas de Orina y Urgencia Miccional. Algo que niegan desde el Hospital de A Coruña. "Antes la gente no acudía al médico, se creía que era algo que tenía que soportar y punto. Ahora cada vez más personas consultan esta patología", sostiene Chantada, quien añade: "Cuando vienen a nosotros lo hacen con naturalidad, pero demandando poner fin a esta situación que supone un trastorno importante para ellos". Para romper tabús y concienciar a la población sobre la naturalidad de este problema, rostros del mundo del cine o la televisión como Concha Velasco o Patricia Gaztañaga no han dudado en convertirse en imagen de unas populares compresas destinadas a este problema.

A la hora de buscar soluciones, los especialistas aconsejan acudir al urólogo para que, en función del tipo de incontinencia que se diagnostique, aplicar el mejor tratamiento. En muchos casos, se dice adiós a la incontinencia de la mano de ejercicios específicos para recuperar el tono del suelo pélvico. A través de la llamada rehabilitación perineal se aprenden pautas para controlar y tonificar esa musculatura. En otras ocasiones, la solución pasa por un tratamiento farmacológico y, en los casos más graves, por una intervención quirúrgica. Los médicos lo tienen claro: la salud es lo primero y nadie debe avergonzarse por una patología frecuente.