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08/07/10 Fuente: Diario Médico
La patología del suelo pélvico es mucho más que las pérdidas de orina y por ello su tratamiento se enriquece con la perspectiva de diferentes especialistas.

Manuel Fernández Arjona y Juan José Escribano
El abordaje multidisciplinar de estas alteraciones es una tendencia en los hospitales españoles; algunos como el del Henares, en Coslada, cuentan con unidades específicas integradas por cuatro especialidades diferentes: un terreno de todos y de nadie, donde se ponen en práctica las técnicas más novedosas, desde las quirúrgicas a la neuromodulación.
• Hoy es jueves y hay consulta en la Unidad multidisciplinar de Suelo Pélvico en el Hospital del Henares, uno de los jóvenes hospitales de la Comunidad de Madrid, en el municipio de Coslada. La tendencia en el abordaje de la patología del suelo pélvico es integrar la visión de diferentes especialidades, habitualmente la del ginecólogo y del urólogo, pero en el caso de esta unidad eso no se limita a una mera puesta en común entre profesionales.
Impulsada por Manuel Fernández Arjona y Juan José Escribano, jefes de Urología y Ginecología respectivamente del hospital madrileño, el objetivo de esta unidad es que participen ambas especialidades junto con cirugía general, rehabilitación y enfermería. La buena sintonía entre ambos jefes ha sido la clave para que naciera la unidad, en la que "hemos huido de los recelos profesionales, del esto es mío, esto es tuyo; en realidad lo ideal sería que en el futuro esto se convirtiera en una unidad de gestión clínica independiente", explica Juan José Escribano.
• Las unidades multidisciplinares dejan a un lado los recelos profesionales para aportar al enfermo soluciones integradoras
Así, el enfermo que llega de la atención primaria por un problema de incontinencia entra en un circuito multidisciplinar, lo que traducido a la práctica significa que la consulta donde le visita el especialista (que puede ser un ginecólogo o un urólogo) se encuentra al lado de otro que complementa el diagnóstico y, si es necesario, se recurre a un tercero (un cirujano general).
En el mismo día, el paciente (en un 70 por ciento de las ocasiones, la paciente) recibe las pruebas diagnósticas convencionales, con el apoyo de enfermería especializada, y se le asigna el tratamiento médico, quirúrgico o rehabilitador, cuyo seguimiento también se realizará de manera multidisciplinar.
• Un 25 por ciento de las mujeres y un 10 por ciento de los varones sufrirán alteraciones del suelo pélvico durante algún momento de sus vidas
Lo que empezó con una consulta y un quirófano mensuales cuenta ahora con una consulta semanal y dos quirófanos al mes. Algo de lo que Escribano se muestra especialmente orgulloso: "En los quirófanos programados para suelo pélvico entran los equipos ginecológicos y urológicos y, si es preciso, también de cirugía general. Gracias a ese trabajo de equipo, el urólogo cada vez sabe más de la parte ginecológica y viceversa". Y a modo de ejemplo cita entre las labores que suelen resistirse a sus colegas la interpretación de técnicas de urodinamia, mientras que la colocación de una banda libre de tensión puede imponer a más de un urólogo. A este intercambio también contribuyen las sesiones clínicas periódicas en las que participan, además de cirujanos, rehabilitadores y también enfermeros.
Tamaño despliegue de recursos se justifica por la frecuencia de la patología del suelo pélvico, cifrada en un 25 por ciento de las mujeres a lo largo de su vida y del 10 por ciento de los varones.
En once meses de funcionamiento de la unidad ya se han atendido a unos 600 pacientes por incontinencia femenina y masculina, prolapsos del recto, vejiga y útero, incontinencia anal y estreñimiento.
En la incontinencia urinaria los diferentes tratamientos pueden aportar soluciones al 60-70 por ciento de pacientes que presentan una merma importante en su calidad de vida; mientras que en la incontinencia anal los resultados exitosos no superan el 50 por ciento. "Tenemos en marcha una base de datos de la que queremos extraer ese tipo de información, incluida la que aporten las encuestas de satisfacción a los pacientes", apunta Escribano, para quien "muchas veces no existe la patología, sino los enfermos, y con ese espíritu estamos trabajando".
LA AYUDA DEL PÉNDULO
En sus inicios, el tratamiento quirúrgico del suelo pélvico vivió una gran expansión, aunque con el perfeccionamiento de los materiales y técnicas empleadas y con un mayor ajuste de las indicaciones se ha logrado reducir el número de complicaciones asociadas. Como en el movimiento pendular, se pasó del extremo del infratratamiento a un excesivo recurso a la cirugía, y ahora la selección de candidatos que pasarán al quirófano es más estricta, mientras que estrategias médicas, como la neuromodulación y la rehabilitación, han pasado de ser complementarias a ganar peso específico. Asimismo, algunas técnicas aplicadas a la incontinencia urinaria se han incorporado a la anal, como, por ejemplo, la neuroestimulación del nervio tibial posterior.
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