16/11/10 Fuente: La Verdad
Raquel Suárez
«Las pérdidas involuntarias de orina se pueden evitar con ejercicios para fortalecer la musculatura del suelo pélvico», asegura la fisioterapeuta Reyes L. Cerezo.
La incontinencia urinaria afecta a una de cada cuatro mujeres, muchas de ellas en edad laboral. La mayor parte de las afectadas aprende a convivir con este problema sin intentar poner una solución que no sea meramente paliativa. Sin embargo, la incontinencia tiene un impacto muy negativo sobre múltiples aspectos de la vida diaria de la persona que la sufre, tanto en el entorno social, como en el plano físico, psicológico e, incluso, sexual. Entonces ¿Por qué las personas afectadas no buscan una solución a este problema? Reyes L. Cerezo, fisioterapeuta en Clinalgia, explica que es por vergüenza o porque lo consideran normal por su edad. «La mujer no debería resignarse porque la incontinencia le afecta en toda su vida y le obliga a recortar sus actividades diarias. Al final, es algo que repercute negativamente, tanto a nivel psicológico como social», añade.
Según la Internacional Continence Association, la incontinencia urinaria se define como cualquier pérdida involuntaria de orina. Aunque habitualmente se asocia al envejecimiento, existen otros muchos factores que causan la debilidad del suelo pélvico y que hacen que mujeres aún jóvenes la padezcan. Entre estos factores se encuentran el estreñimiento crónico, el embarazo, las alteraciones producidas en la zona pélvica durante el parto vaginal y la obesidad, entre otros. Dependiendo del tipo de disfunción se ha clasificado como incontinencia de esfuerzo –la más frecuente entre mujeres jóvenes y premenopáusicas- que consiste en la pérdida de orina al levantar peso, estornudar, toser e, incluso reírse; y la incontinencia de urgencia, que es la pérdida involuntaria seguida de la necesidad repentina de orinar y que es más común entre mayores de 75 años.
Ese tipo de incontinencia de urgencia es la más prevalente en hombres. Finalmente, la mixta, que combina los dos tipos de incontinencia, es la que padecen entre un 30 y 40 por ciento de mujeres con este tipo de problemas.
Si acudir al médico a consultar ya resulta bastante infrecuente aún lo es más buscar apoyo en la fisioterapia, que sin embargo, puede ser crucial para solucionar el problema. El objetivo del tratamiento con fisioterapia especializada es reestablecer la musculatura del suelo pélvico, deteriorada por la edad y por otras circunstancias como el embarazo.
Mejor prevenir
La reeducación muscular del suelo pélvico se basa en un conjunto de técnicas dirigidas a mejorar el tono de esta musculatura con el fin de favorecer un mejor soporte para las estructuras pélvicas y una mejor respuesta muscular ante los episodios de incontinencia. «Se trata de hacer al paciente consciente de su musculatura pélvica para que pueda tener un mayor control sobre la misma», explica la fisioterapeuta. Una vez realizado este aprendizaje en la clínica, será necesario reforzarlo con el entrenamiento en casa.
Los ejercicios musculares son muy eficaces tanto en la mujer de edad avanzada como en la mujer joven. Sin embargo, «lo ideal es que las personas realicen este aprendizaje del control de la musculatura pélvica a edades no muy avanzadas ya que, de este modo, pueden colaborar mejor que cuando sufren otro tipo de patologías asociadas a la edad», indica Reyes López.
La especialista aconseja que estos ejercicios se realicen siempre bajo supervisión del experto: «Esto es fundamental –indica- ya que la mayoría de la población, ya sea incontinente o no, no tiene consciencia de los músculos pélvicos. A lo largo de nuestra vida nadie nos entrena para ejercitarlos, por tanto, el fisioterapeuta es quien va a ayudar al paciente a reproducir los ejercicios de forma efectiva para entrenar los músculos adecuados».
La experta de Clinalgia alerta sobre el peligro de buscar ejercicios a través de Internet y luego hacerlos en casa sin que nadie corrija ni indique si la realización es correcta. «Unos ejercicios mal realizados pueden crear mayor debilidad del suelo pélvico y, por tanto, esto nos limitará en el avance de la resolución o mejora del problema», advierte.
La especialista aconseja a todo el mundo, sin que la edad sea un factor determinante, aprender a realizar estos ejercicios: «Es una inversión en salud, ya que actuar de forma preventiva es siempre mejor que intentar solucionar el problema cuando está ya en fases muy avanzadas. A la larga –asegura-, se ahorra en medicamentos, protectores y otros tratamientos más invasivos».
