La IU en los ancianos es mucho más compleja que en los jovenes por su etiología multifactorial

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10/10/11 Fuente: Correo farmacéutico
Gema Suárez Mellado This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

En las personas mayores la relación entre incontinencia urinaria y riesgo de caídas y aparición de depresión es muy clara.

“La incontinencia urinaria (IU) en los ancianos es mucho más compleja que en la población más joven por su etiología multifactorial”. Francisco Sánchez Balleter, urólogo especialista en incontinencia urinaria del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, explica a CF que de forma global la atrofia progresiva de la corteza cerebral y del número de neuronas, así como la disminución de los nervios autónomos y la fibrosis vesical a nivel local, predisponen a la incontinencia de este grupo.

Entre otras causas, el experto también señala ciertas enfermedades, como las de tipo neurológico (ictus, tumores, demencias, Parkinson y patología radicular), problemas funcionales (incapacidad para llegar al baño a tiempo) y algunos tratamientos farmacológicos (diuréticos, antihistamínicos, antagonistas del calcio, alfa-bloqueantes, alfa-agonistas, antidepresivos, antipsicóticos y opiáceos).

Un síndrome geriatríco

Por todo lo anterior, Sánchez Ballester y otros expertos consultados por CF (ver página anterior) consideran la IU como un importante síndrome geriátrico: “El origen multifactorial de la IU en los ancianos y el considerable impacto sobre su calidad de vida ha de hacernos considerarlo un síndrome geriátrico”. Y añade: “Estos pacientes están característicamente más expuestos a la depresión, a la caídas, a las alteraciones de la piel y a la dependencia, sobre todo para acceder a un aseo, cambiarse de absorbentes o realizar el cuidado de sondas, que los pacientes incontinentes en otros rangos de edad”.

Ballester no se olvida de la relación entre IU y depresión: “La depresión puede ser consecuencia bien de la dependencia originad por la incontinencia o bien asociada a la pérdida de autoestima, aislamiento o rechazo social”.

Otro dato que hay que tener en cuenta para evitarlo y que apunta al especialista es que los pacientes suelen tardar meses, incluso años, en acudir al médico para tratar el problema.