Opinión consejo de COF*. Un problema con múltiples abordajes

Print

10/10/11 Fuente: Correo farmacéutico

La reeducación vesical, hacer ejercicios en general y en particular para fortalecer el suelo pélvico y consejos sobre ingesta de líquidos son algunas recomendaciones que puede dar el farmacéutico para los ancianos con incontinencia urinaria.

Todos nacemos incontinentes, y durante los primeros años de vida aprendemos a controlar voluntariamente los esfínteres urinarios y fecal. La micción es un fenómeno fisiológico muy complejo, regulado por el sistema nervioso. La orina se produce en los riñones y se almacena en la vejiga hasta una cierta cantidad que, cuando se rebasa, emite una señal para que la persona tenga tiempo de buscar un lugar adecuado. A este acto consciente y voluntario se le llama “adecuación social”. La pérdida involuntaria origina un problema social, y un trastorno que afecta sobre todo a personas mayores, pero cada vez es más frecuente en jóvenes con lesiones medulares.

Se trata de un problema importante si tenemos en cuenta que la población española es una de las más longevas de la Unión Europea, y que el 17 por ciento de la población es mayor de 64 años, superando el 22 por ciento en algunas comunidades.

Orígenes fisiológicos de la IU en los mayores

La pérdida de orina asociada a la edad tiene diversos orígenes fisiológicos. Es necesario tener en cuenta que a veces las pérdidas de orina pueden deberse a que las condiciones que rodean al individuo no son las más adecuadas, como, por ejemplo, escaleras que les impiden llegar a tiempo o dificultad para desabrocharse los botones, por lo que es recomendable el uso de cremalleras.

El farmacéutico puede ayudar a saber cómo evitar esas pérdidas de orina –por ejemplo al realizar cualquier tipo de movimiento brusco- o al menos aliviar sus consecuencias. Es importante recomendar que consulte al urólogo o ginecólogo, para que realice las pruebas necesarias y considere el tratamiento más adecuado a cada condición particular. Además, practicar ejercicio regularmente mantiene el organismo activo y ayuda a prevenir problemas óseos, de estreñimiento y obesidad.

Algunos tratamientos útiles para evitar la incontinencia son los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, indicados en las formas más leves, y la reeducación vesical, es decir, orinar cada 2 o 3 horas para adelantarse a los escapes. Además se puede instruir al paciente sobre hábitos en cuanto toma de líquidos, indicando que realice a unas horas determinadas, y limitando la cantidad a partir de media tarde. Pero siempre hay que recomendar que beban, porque las personas mayores tienen una tendencia natural a beber poco, por lo que modificaciones a este respecto pueden ser contraproducentes. En los pacientes obesos es necesaria una disminución de peso, para aligerar la presión sobre el suelo de la pelvis.

 

Tratamientos paliativos

Además, existen tratamientos paliativos, indicados en incontinencia. Su función es aliviar los síntomas y conseguir una mayor calidad de vida. A la hora de escoger un determinado tipo es necesario realizar un pronóstico de la enfermedad, valorar las limitaciones físicas y cognitivas, y evaluar la colaboración familiar. Estos tratamientos son el colector, la sonda vesical y las absorciones de incontinencia. Las características particulares de cada tipo de absorbente, así como su mayor o menor retención de orina y sus diferentes diámetros, facilitan que se adapten a las necesidades individuales de cada usuario y, sobre todo, a su mayor o menor actividad.

*Departamento Técnico del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacia.