Suelo pélvico, refúerzalo así

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1/11/11 Fuente: Mi bebé y yo

Tiene una función determinante en el parto, por lo que es importante mantenerlo tónico, tanto en el embarazo como después de dar a luz.

1 de noviembre de 2011-. El suelo pélvico, la franja muscular situada entre el pubis y el cóccix (último tramo de la columna vertebral), asume una especial importancia durante el embarazo, pues deberá sostener el útero a medida que éste vaya creciendo. En el parto, el suelo pélvico es el último obstáculo que el pequeño debe superar para nacer. Precisamente por ello, al someterse a un gran esfuerzo, puede perder parte de su funcionalidad. Sin embargo, este grupo de músculos que sostiene los órganos de nuestra pelvis también es importante en la vida diaria. Conocerlo y mantenerlo sano y tónico es fundamental para la salud femenina, no únicamente durante el embarazo, sino también en los meses posteriores al nacimiento del niño.

Una recuperación gradual
Después de dar a luz, hay que permitir que el cuerpo vuelva a la normalidad y recupere su equilibrio, por lo que es aconsejable dejar pasar seis u ocho semanas, como mínimo (depende de cada mujer) y empezar con la reeducación del suelo pélvico a partir de entonces. Se trata de un paso fundamental para todas las mujeres, que hay que afrontar antes de volver al gimnasio. De hecho, correr, saltar y realizar ejercicios de tonificación de la musculatura abdominal sin haber devuelto el tono y la fuerza al suelo pélvico, que siempre resulta un poco debilitado después de un embarazo, puede comportar daños. Aunque no siempre son perceptibles inmediatamente,  podrían notarse incluso años más tarde, por ejemplo, en la menopausia.

La reeducación del suelo pélvico, por lo tanto, interesa a todas las mujeres, y no sólo al 35% que, después del parto, sufren un trastorno relacionado con la pérdida de tono de estos músculos, como el descenso de un órgano al interior de la pelvis (prolapso) o una más o menos significativa incontinencia urinaria de esfuerzo, que puede producirse incluso por un simple golpe de tos o al levantar las bolsas de la compra. Muchas veces, la incontinencia se descuida. Sin embargo, se trata de un trastorno bastante común: si bien, en la mayoría de los casos, se resuelve de forma espontánea, la reeducación del suelo pélvico es muy recomendable para prevenirla y tratarla.

¿En qué consiste la reeducación del suelo pélvico? En primer lugar, en el conocimiento del suelo pélvico y en el control consciente de los músculos. En esta primera etapa, es fundamental dirigirse a una matrona o fisioterapeuta, en el centro de salud habitual. Una figura competente, que ayude a diferenciar esta franja muscular y compruebe que los músculos se contraen de forma correcta, es muy necesaria. Una vez identificado el suelo pélvico, en las sesiones previstas para la reeducación (diez, de media), se trabaja para mejorar su fuerza, su capacidad de contención y la ejercitación de los músculos.

El trabajo sobre la actividad muscular se realiza a través de la quiniseterapia, que permite tomar conciencia del suelo pélvico, y aprender ejercicios de contracción y relajación. A veces, puede ser necesario recurrir a otras técnicas de rehabilitación, como el biofeedback, que favorece la toma de conciencia de la actividad pélvica a través de señales visuales y auditivas, así como la estimulación eléctrico funcional.

Los consejos de la matrona
Te ofrecemos algunas indicaciones para prevenir las molestias derivadas de la pérdida de tono del suelo pélvico en la vida diaria:

  • Durante el día, intenta hacer pipí con frecuencia.
  • Aunque beber es importante, evita el consumo excesivo de líquidos si no tienes acceso al baño: el hecho de aguantar la orina puede llevar a una sobredimensión de la vejiga, que, si no se puede vaciar, somete un esfuerzo a los músculos pélvicos.
  • Una postura recta también es fundamental, por ejemplo, las mujeres que tienen la espalda curvada (cifosis) adoptan una posición que siempre cargan el peso sobre el abdomen.
  • Evita la jabones muy agresivos y usa los suaves con moderación, sobre todo, en caso de episiotomía, asimismo, elige ropa interior de tejidos naturales, sin teñir.
  • Intenta mantener una buena regularidad intestinal, puesto que el estreñimiento puede provocar daños en el suelo pélvico
  • Trata de mantener un peso corporal estable, sin coger o perder demasiados kilos.
  • Orina antes de mantener relaciones sexuales